En 1967 Jocelyn Bell Brunel fue a la universidad de Cambridge para culminar su tesis doctoral, su trabajo consistía en operar el radiotelescopio y analizar más de 120 metros de papel producidos por el telescopio cada 4 días. Luego de varias semanas de análisis Bell notó anomalías en los resultados obtenidos, los cuales mostraban señales de radio perfectamente periódicas. Bell asumió que se trataba de un error los instrumentos y continuo su investigación con normalidad, sin embargo, semanas después volvió a encontrarse con la misma anomalía, la casualidad dejo de ser una opción y durante horas estuvo apuntado a esa región del firmamento y cuando obtuvo los resultados la científica no creía lo que estaba observando, algo o alguien nos estaba enviando señales de radio desde las profundidades del universo a más de 1000 años luz de distancia.
Jocelyn inmediatamente informo a sus supervisores los cuales quedaron perplejos, en ese momento todas las alarmas se encendieron, todo apuntaba a que dichas señales de radio eran enviadas por alguna civilización extraterrestre. Tal idea descabellada era la única explicación, ya que en ese entonces no había ningún cuerpo celeste capaz de mandar de forma periódica señales de radio, tal fue la conmoción que el propio gobierno de los estados unidos se involucró en el tema haciendo que ninguna información se hiciera pública para prevenir el caos colectivo.
Tras lo ocurrido nuestra joven científica no dejaba de pensar en dichas señales de radio y en una noche en la que no puedo conciliar el sueño ella apuntó el radiotelescopio a la misma región del universo donde había encontrado las primeras señales, en ese momento se percató que dichos resultados coincidían a la perfección con los resultados obtenidos días antes, esto último dejo tranquilo a Bell, ya que se descartaba la teoría de los aliens, ya que era imposible que dos civilizaciones alienígenas separadas por miles de años luz de distancia se coordinaran para enviar la misma señal hacia nosotros, esto solo se podía explicar con la existencia de un nuevo objeto astronómico no descubierto, Bell había descubierto a las estrellas de neutrones.
Las estrellas de neutrones son pequeñas estrellas que giran a una velocidad increíblemente estable, la cual se caracteriza por botar haces de luz por cada uno de sus polos, Jocelyn había descubierto unos faros en medio de la oscuridad abriendo así una nueva era en la cosmología.
Diego Calero Espinoza

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